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Lo que los niños deben saber sobre las donaciones

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Si estás decidido a enseñar a tus hijos cómo funciona el mundo, y deberías estarlo, enséñales sobre el dinero.

Puedes utilizar los principios financieros para enseñar desde problemas matemáticos hasta cuestiones sociales. Porque el dinero tiene que ver con los valores, las relaciones, las elecciones y la autoestima.

Y aunque enseñar a tus hijos valores importantes que guíen sus vidas es de suma importancia, al fin y al cabo es más probable que esos valores se contagien que se enseñen.

Hay que vivir lo que se enseña.

Si hay algo que arruinará la vida de tus hijos es la avaricia. Enséñales mientras son jóvenes a tirar del tapón de desagüe de la avaricia, y les habrás preparado de una manera muy importante no sólo para sobrevivir, sino también para prosperar en el mundo real.

Lección para niños: Cuando das, derrotas a tu enemiga la avaricia.

¿Recuerdas esa punzada de envidia que sentiste cuando tu mejor amiga te enseñó su nuevo y genial teléfono? ¿O cuando otra amiga dijo en voz muy alta durante la comida que su padre le iba a comprar un coche nuevo por su 16 cumpleaños? Multiplica esa sensación por 10 y tendrás una buena idea de lo que es la avaricia en estado puro. No es nada bueno.

El problema de la codicia es que nos lleva a hacer cosas peligrosas para nuestro futuro. La codicia dice que está bien tener todo lo que queremos ahora y pensar en cómo pagarlo después. La codicia es algo con lo que todo el mundo tiene que lidiar en un momento u otro, y cuanto antes aprendas a vencer a ese enemigo, mejor y más feliz serás.

El antídoto contra la codicia es regalar parte de las tres T: tu tiempo, tu talento y tu tesoro. Todo el mundo, por muy joven o pobre que sea, posee las tres.

Tiempo. Dispones de 24 horas cada día, 10.080 minutos o 604.800 segundos cada semana.

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Talento. Es lo que sabes hacer. Todo el mundo tiene talentos especiales, cosas que sabe hacer bien.

Tesoro. Es lo que tienes, tus posesiones. Es tu dinero, y también tus juguetes, ropa, colecciones… todo lo que posees.

¿Estás perplejo? Si nunca has sido un «dador«, puede parecerte extraño que te sugiera que regales tu tiempo o tus cosas. Pero eso es exactamente lo que quiero decir.

Si quieres asegurarte de que nunca te vencerá la avaricia, aprende a ser un dador.

Cuando das a los demás te ayuda a estar agradecido por lo que tienes. Dar es la forma de dejar de sentir lástima por uno mismo. En lugar de miseria, sientes alegría. En lugar de insatisfacción, encuentras satisfacción.

Conviértete en un dador. Mejorará mucho tu vida.